ANESTESIOLOGIA CAP. 5
Fecha Friday, 06 June a las 15:38:29
Tema Monografías


Anestesiología. Capítulo 5
PARADA CARDIORESPIRATORIA

La parada cardiorespiratoria (PCR) es la complicación más grave que puede aparecer durante la anestesia. Suele ser el último paso tras una serie de trastornos que pueden sufrir los animales que entran en el quirófano en estado grave (ASA III y IV) aunque hay casos en que se puede producir de manera repentina en animales sanos o levemente enfermos (ASA I y II). Los factores fundamentales para poder revertir con éxito una PCR son el diagnóstico y el tratamiento. Es tan importante saber reconocer una parada como tratarla adecuadamente.



Concepto de parada cardiorespiratoria

El término parada cardiaca que es el que habitualmente utilizamos significa la "ausencia (o insuficiencia) de bombeo de sangre por parte del corazón", lo que suele ir asociado normalmente a un fallo de la contractibilidad miocárdica y por tanto a la incapacidad de mantener el gasto cardiaco, o lo que es lo mismo, los litros de sangre que bombea el corazón por minuto. Generalmente, precediendo a la parada cardiaca se produce una parada respiratoria. Por ello es más exacto utilizar el término Parada Cardiorespiratoria (PCR). La consecuencia inmediata de la PCR es la anoxia en todos los órganos lo que deriva en un fallo funcional de los mismos y en la muerte del animal si no se realiza una adecuada resucitación cardiopulmonar (RCP).

Diagnóstico clínico de la PCR

En el caso de la parada cardiorespiratoria, el factor "tiempo" es fundamental. Aunque parezca mentira existen casos en que el veterinario no detecta la existencia de la PCR hasta que ha transcurrido bastante tiempo. Suele pasar cuando el veterinario anestesia y opera él mismo al animal con lo que, mientras está operando, descuida la anestesia y puede fácilmente no percatarse de que el paciente ha dejado de respirar, sus pupilas se han dilatado o sangra menos que antes. Por ello vuelvo a insistir en la importancia de la monitorización y también en que hace falta que al menos una persona esté dedicada solamente a la anestesia. Os puedo asegurar que una persona registrando los valores de frecuencia cardiaca, respiratoria, etc, que controle el nivel de anestesia, los fluidos, los reflejos, la rotación de los ojos, las pupilas, etc......es un seguro de vida para el paciente mucho más importante que cualquier cirugía "milagrosa" que se le pueda practicar. Y no es que quiera quitar mérito al cirujano sino simplemente hacer ver que de nada sirve realizar una cirugía impecable si como consecuencia de las complicaciones de la anestesia el animal va a presentar secuelas irreversibles tras la recuperación o ni siquiera se va a recuperar. Se puede afirmar que la monitorización (ya sea básica o avanzada) es el único medio de predecir una parada cardiorespiratoria o de diagnosticarla precozmente en caso de que se produzca de forma repentina.

Los signos básicos asociados con la PCR son:

1. Imposibilidar de palapar el pulso arterial (femoral)

2. Imposibilidad de auscultar el latido cardiaco (fonendo esofágico, ECG)

3. Mucosas cianóticas o grisáceas

4. Pupilas dilatadas (no confundir en caso de haber usado atropina que las dilata)

5. No existen esfuerzos respiratorios o se producen respiraciones agónicas

También podemos guiarnos por la ausencia de hemorragia en el campo quirúrgico y el color de la sangre (más oscuro por la falta de oxígeno) y, si disponemos de un monitor de ECG, por la imagen de asistolia (no existe estímulo eléctrico y por tanto no hay latidos) o de fibrilación ventricular (los latidos que se producen son ineficaces al desencadenarse en focos ectópicos y sin pausas entre unos y otros).

Tipos de PCR

Dependiendo de los autores y, según el mecanismo por el cual el corazón deja de funcionar, la parada cardiorespiratoria se puede dividir en 4 tipos, aunque los 2 primeros son los que se dan con mayor frecuencia:

A./ Asistolia ventricular. Se presenta cuando existe una pérdida total (o casi total) de actividad eléctrica en los ventrículos acompañada lógicamente de una ausencia de contracciones de los mismos quedando el corazón "parado" o bien produciendo un número de latidos/min incompatible con la vida (de 6-10 latidos por minuto). En el ECG aparece una línea recta aunque puede aparecer algún complejo aislado. La asistolia ventricular suele producirse generalmente en casos de sobredosis de anestésicos. También puede producirse en casos de estimulación vagal fuerte como ya hemos comentado anteriormente por lo que tener preparada una dosis de atropina para su administración i.v. previamente a la manipulación de zonas inervadas por el vago sería de gran ayuda en la prevención de la asistolia. Su incidencia es mayor en animales que requieren ser anestesiados en estado de shock o intoxicados (ASA V - Urgencias).

B./ Fibrilación ventricular. Se produce cuando existe una incoordinación total de los puntos de activación eléctrica del corazón. El impulso se genera a la vez en múltiples focos ectópicos repartidos por el miocardio lo que hace que el impulso eléctrico se propague de forma contínua y errática. Esto provoca una situación en la cual el corazón es incapaz de bombear sangre ya que lo que ocurre es que el micocardio se convierte en una "bolsa de gusanos" (por el movimiento de las fibras al contraerse en muchos puntos) que se contrae en muchas partes pero no a la vez y no existe una sístole normal. Al no hjaber actividad de las válvulas, no puede auscultarse con lo que con un fonendoscopio es imposible distinguir este tipo de parada de la anterior. La única forma de hacerlo es con un monitor de ECG ya que la imagen de la fibrilación ventricular difiere mucho de la línea recta de la asistolia. En el caso de la fibrilación, se observa una línea totalmente irregular y no se percibe ningún complejo normal. La única forma de revertirla de manera eficaz es aplicando un estímulo eléctrico fuerte para lo cual es necesario un desfibrilador. En general, cuanto mayor sea la amplitud de la onda de la fibrilación más fácil es de revertir.

La fibrilación ventricular suele darse en estados de hipoxia, shock o como resultado de una estimulación mecánica directa del corazón: traumatismos, cirugía, descarga eléctrica. Es más fácil que se produzca durante la inducción o la recuperación ya que son las fases que conllevan una mayor liberación de catecolaminas (estrés) y se utilizan fármacos que pueden sensibilizar el miocardio frente a estas catecolaminas endógenas como es el caso de: halotano, xilacina o barbitúricos (tiopental sódico).

C./ Disociación electromecánica. Se produce cuando cesa la actividad mecánica del corazón aunque la actividad eléctrica se mantenga relativamente normal. En el ECG se observa un electro "normal" con ondas P, T y complejos QRS pero éstas no se corresponden con contracciones. Se debe probablemente a un fallo en el sistema del transporte del Calcio, que juega un papel muy relevante en la coordinación entre la depolarización eléctrica y al contracción miocárdica. Este tipo de parada confirma la máxima que venimos repitiendo desde el capítulo 1 de que siempre debamos fijarnos en varios signos y no sólo en uno ya que, en este caso, si solo nos fiamos del ECG y no comprobamos el pulso, no nos percataremos de la parada. Siempre que observemos una disociación electromecánica debemos sospechar de un taponamiento cardiaco, es decir, el miocardio tiene una rotura y la sangre se acumula en el pericardio por lo que comprime el corazón de forma que no le permite latir. Un caso posible sería una herida en el corazón por instrumento punzante.

D./ Ritmo idioventricular sin pulso. Se produce debido a graves desequilibrios electrolíticos. El estímulo eléctrico se produce, se propaga pero no llega a producir una contracción efectiva del corazón debido a que la conducción se encuentra alterada por la actividad eléctrica ectópica de las células de Purkinje. Suele observarse en casos de hipotensión prolongada como ocurre en el shock séptico o hipovolémico.

Tratamiento de la PCR. Reanimación cardiopulmonar

Podemos dividir la reanimación cardiorpulmonar (RCP) en tres fases:

1. Reanimación cardiopulmonar básica

2. Reanimación cardiopulmonar avanzada

3. Soporte vital prolongado

Es conveniente aclarar que cuando nos referimos a estas fases estamos hablando de una PCR por asistolia ya que en el caso de la fibrilación ventricular el tratamiento sólo es posible por medio de un desfibrilador, equipo que no suele estar disponible en las clínicas veterinarias por su elevado coste y que se encarga de producir una corriente eléctrica suficiente (220 julios/kg si se hace de forma externa) para hacer que los estímulos eléctricos que se producían en los múltiples focos ectópicos se reúnan en uno sólo y sea éste el que se encargue de provocar la contracción efectiva de los ventrículos.

1. Reanimación cardiopulmonar básica

Dentro de esta fase estraría el llamado ABC de la RCP que se refiere a (en inglés):

A (airway): vía aérea. Es necesario aplicar ventilación asistida a través de una via aérea permeable

B (breathe): respiración. Se trata de restaurar la ventilación para conseguir oxigenar los tejidos.

C (circulation): circulación. Debemos conseguir que la sangre vuelva a circular y así conseguir la oxigenación de los tejidos y primordialmente, el cerebro.

Viá Aérea: Se trata de un punto de extrema importancia ya que debemos aportar oxígeno a los pulmones para revertir cualquier posible hipoxemia. Por ello es importante llevar a cabo una preoxigenación antes de la anestesia. Así, la hemoglobina se satura de O2 y disponemos de un margen de tiempo mayor desde que se produce una potencial PCR hasta que se presenta la hipoxemia. Es muy importante tener en cuenta que, cualquiera que sea la causa de la PCR, las células miocárdicas estarán anóxicas por lo que el corazón, por mucho que apliquemos un masaje, no volverá a latir hasta que le aportemos oxígeno.

La primera maniobra que haremos será comprobar que no existen obtáculos al paso de aire a los pulmones. Para ello, hiperextenderemos el cuello del animal para permitir una trayecto más amplio hacia la tráquea e insuflaremos aire comprobando que el tórax se eleva. Si el animal no está intubado en el momento de la PCR, lo primero que haremos será intubarlo aunque si vemos que nos resulta difícil es mejor no perder el tiempo en esos primeros minutos y ventilar al animal directamente boca-naríz (interponiendo la mano en forma de tubo entre nuestra boca y la nariz del animal y cerrando la boca de éste). Si está intubado podemos utilizar un ambú o conectar el tubo al circuito anestésico y administrar oxígeno al 100% al tiempo que realizamos maniobras de ventilación comprimiendo rítmicamente el balón del circuito (20 insuflaciones/minuto).

Respiración. Esta fase se superpone con al anterior ya que en cuanto tengamos la vía aérea permeable comenzaremos a ventilar al animal. Después de 2 ó 3 insuflaciones iniciales para comprobar la vía se comienza a ventilar al animal con una frecuencia de 20 respiraciones por minuto. La ventilación debe realizarse al mismo tiempo que el masaje cardiaco ya que de nada sirve que entre oxígeno en los pulmones si por los vasos no circula la sangre que lo transporte. Por eso, mientras ventilamos debemos comprobar de vez en cuando si el masaje cardiaco hace que exista onda de pulso y si el corazón ha vuelto a latir, si la presión arterial es normal y si no lo es, administrar algún fármaco vasoactivo que haga que aumente. Se acepta como regla general que para que podamos notar el pulso en una arteria periférica (femoral), la presión arterial media ha de ser igual o superior a 60 mmHg. Por debajo de este valor, los tejidos estaran hipoperfundidos con lo que se pueden producir fallos orgánicos graves: riñón, hígado... Siempre es recomendable hiperventilar un poco al principio (hasta 30 respiraciones/minuto). Una complicación frecuente en animales pequeños cuando no están intubados es que al isuflar el aire parte de él entre en el esófago y de ahí pase al estómago. Por ello es recomendable aplicar una presión moderada con una mano en la zona del epigastrio, por detrás de las costillas. En caso de que aparezca contenido gástrico en la boca (regurgitación) debemos mantener la cabeza del animal en un nivel inferior al resto del cuerpo e intubar lo antes posible.

Circulación. Si diagnosticamos una PCR nada mas producirse, un golpe precordial puede restablecer la funcionalidad cardiaca, siempre y cuando no exista una hipoxia previa a la parada. Pero esto no es lo más frecuente sino que lo que suele ocurrir es que el corazón se pare a raíz de una serie de transtornos previos y que exista una deficiencia en la oxigenación. Lo que debemos hacer en primer lugar es aplicar un masaje cardiaco externo consistente en la compresión rítmica de la pared torácica. En perros y gatos la mejor posición es la de decúbito lateral.. En perros y gatos de pequeño tamaño, el masaje se realiza rodeando el tórax con una mano y comprimiemdo ambas paredes torácicas acercándolas. Se ha demostrado que frecuencias elevadas (80-120 compresiones/minuto) proporcionan un mayor grado de eficacia hemodinámica. El masaje cardiaco no debe abandonarse más de 5 segundos bajo ningún concepto. La relación compresión:ventilación depende un poco del nº de personas que esté atendiendo la RCP. Lo mejor sería una relación de 5:1 en adultos y de 3:1 en animales jóvenes. Si una misma persona tiene que atender al masaje cardiaco y a la ventilación, la relación puede ser de 15:2 en adultos y 7:2 en el animal joven. Si el masaje cardiaco se hace correctamente, podemos conseguir un gasto cardiaco igual a una cuarta parte del normal en el perro.

Como resumen de lo anteriormente expuesto podemos establecer unas reglas generales en cuanto al masaje cardiaco:

1. En animales de más de 10 Kg la palma de la mano se coloca sobre el tórax en su zona más ancha (7º espacio intercostal) desplazándolo aproximadamente un 30%. en animales de menos de 10 Kg resulta más sencillo rodeando el corazón lateralmente con la mano. Durante la fase de diástole no debe hacerse ninguna presión en el tórax para no dificultar el retorno venoso.

 No se deben realizar movimientos excesivamente bruscos para comprimir el tórax. La presión debe ser regular e ininterrumpida a la frecuencia mencionada antes (80-120).

3. No se debe comprimir simultáneamente el tórax y el abdomen aunque sí se puede presionar sobre la zona de proyección del estómago para evitar la entrada de aire en el mismo.

4. Debe insuflarse el pulmón coincidiendo con cada segunda o tercera compresión torácica lo que, si se realiza adecuadamente, generará picos de presión de hasta 80-100 mmHg, cosa que solo podremos comprobar de manera exacta si disponemos de algún equipo de monitorización de presión arterial.

Los efectos del masaje pueden comprobarse: detectando el pulso arterial (el femoral es el más significativo), viendo el ECG (si disponemos de un monitor), y viendo la reacción pupilar. Este último punto es muy interesante ya que se calcula que la pupila se dilata a los 10-15 segundos de iniciarse la hipoxia cerebral como consecuencia de la PCR, por lo que la restauración de la contracción pupilar es un buen indicativo de la RCP está siendo efectiva.

2. Reanimación cardiopulmonar avanzada

Una vez restablecido el ritmo sinusal debe aplicarse una terapia adecuada para que se mantenga. para desarrollar esta fase correctamente debemos contar con los fármacos adecuados, con una vía venosa permeable para administrar fluidos y con un cierto equipo de monitorización dentro del cual tengamos al menos un monitor de ECG.

Terapia medicamentosa. Su administración debe ser posterior a la RCP básica. NUNCA debemos empezar a inyectar fármacos nada más detectar la parada. Si no hemos restablecido la oxigenación y la circulación antes (bien de forma asistida o espontánea si hemos conseguido que el corazón vuelva a latir) no servirá de nada puesto que lo que administremos en la vena, al no haber contracción cardiaca no pasará a la circulación sitémica y jamás llegará a producir su efecto. Esto que parece muy simple es uno de los errores más frecuentes que se cometen debido principalmente al estrés que provoca una situación de PCR. Por eso, un consejo muy útil: "Ante todo...¡Que no cunda el pánico!". Ponerse nervioso no ayudará al paciente y propiciará que no sigamos adecuadamente la pauta de actuación en estos casos.

En cuanto a qué fármacos utilizar existen muchos protocolos pero casi todos coinciden en la utilización de adrenalina como primer agente, lidocaina en segundo lugar (aunque por sí sola no tiene demasiado efecto como inotrópico pero sí después de que el corazón haya empezado a latir otra vez, sobre todo para evitar que se produzcan extrasístoles ventriculares) y bicarbonato sódico (si podemos saber aprox. la dosis a administar), en tercer lugar. En base a esto, otro consejo útil es tener siempre en el quirófano un armario, carrito o similar en el que tengamos: un par de tubos endotraqueales (uno pequeño y otro mediano), un ambú, un par de cetéteres venosos, algún vial de los tres fármacos antes mencionados y una pequeña "chuleta" con las dosis ya calculadas para 5, 10, 15 y 20 Kg, por ejemplo que suelen ser los tamaños entre los que suelen oscilar perros y gatos y que nos permiten un margen de error pequeño. Si tenemos esto a mano, la probabilidad de que podamos revertir una asistolia se incrementa enormemente en comparación con la que tendríamos si en el momento de producirse la parada nos ponemos a buscar lo que nos hace falta, a calcular dosis, etc.

Adrenalina: Es el fármaco de elección en la asistolia. Posee efecto sobre los receptores alpha y beta adrenérgicos. Su principal ventaja radica en su efecto inotrópico y vasoconstrictor que aumenta la presión arterial pero también el trabajo del corazón y el consumo de oxígeno por lo que debemos tener cuidado de no sobredosificar. Se disuleve 1 mg de adrenalina en 10 ml de suero (0,1mg/ml).La dosis es de 0,01-0,02 mg. Por ej: en un perro de 20 Kg, la dosis sería de 0,02 x 20 = 0,4 -- la dosis es pues de 4 ml de la dilución que habíamos preparado. Esta dilución al podemos tner preparada en nuestro "carro de parada" y ahorraremos tiempo. La dosis se puede administrar i.v. si tenemos cateterizada una vía y con la RCP hemos conseguido restablecer la circulación y existe onda de pulso. Si no, se debe utilizar la via intratraqueal, vaciando el contenido de la jeringa en el tubo endotraqueal e insuflando aire inmediatamente después de forma que la adrenalina pasará a los bronquios y alveolos y será abosorbida. Cuando se utilize esta vía la dosis a utilizar debe ser la intravenosa multiplicada por 5 para que sea efectivo. La administración de adrenalina, en caso de no ser efectiva la primera vez, puede repetirse cada 5 minutos. Otra opción si no existe via venosa es la inyección intracardiaca (pinchando el ventrículo directamente en el 4º ó 5º espacio intercostal) aunque no es aconsejable porque corremos el riesgo de dañar las arterias coronarias con la consiguiente hemorragia que puede producir un hemoperitoneo. Además, mientras pinchamos hemos de interrumpir el masaje lo que entraña un gran riesgo. Sólo se debe utilizar esta vía en caso de que tras varios intentos no hayamos conseguido recuperar la parada utilizando la vía intravenosa y la intratraqueal. Si conseguimos que el corazón vuelva a latir tras la inyección intratraqueal o intracardiaca, debemos proceder inmediatamente a cateterizar una vena para poder administrar fluidos y fármacos.

Lidocaína: Es el fármaco de elección en el tratamiento de las arritmias ventriculares y se puede utilizar en la fibrilación ventricular si se consigue restablecer la funcionalidad del corazón con el desfibrilador.. En caso de asistolia, también puede utilizarse. La dosis es de 2mg/kg i.v. en bolus y, si es necesario, se puede continuar con un goteo a dosis de 50µg/Kg/minuto. En gatos, las dosis se deben reducir considerablemente (1-1,5 mg/kg). nunca se debe utilizar la lidocaína asociada a adrenalina (Xilocaina) que se suele utilizar como anestésico local. La combinación de ambos fármacos resultaría perjudicial para un corazón tan irritable como el que nos encontramos tras una PCR.

Bicarbonato sódico: al producirse una PCR y detenerse la circulación, las células carecen de oxíeno por lo que se acumula dióxido de carbono y productos del metabolismo anaerobio. esto va a llevar a un estado de acidosis lo cual va a afectar a la contractibilidad del corazón y por ello debemos contrarestarla lo antes posible. La administración de bicarbonato debe iniciarse una vez que la RCP haya concluido con éxito o bien 5 minutos después de producirse la parada como mecanismo de seguridad ante una acidosis previa. Esto se hace así porque, a no ser que dispongamos de un analizador de gases en sangre (cosa que normalmente está fuera del alcance de una clínica), no podemos saber exactamente cuáles son los valores de pH, exceso de bases (valor que indica la cantidad de bicarbonato que se debe administrar), presiones parciales de O2 y CO2... Partiendo de la base de que no disponemos de este equipo, lo mejor que podemos hacer para contrarrestar la acidosis es administrar oxígeno al 100% (que es lo que hacemos al ventilar al animal conectando el tubo endotraqueal a la máquina de anestesia) y facilitando la perfusión coronaria con fármacos vasoactivos (dopamina). La mejor manera de que el pH se eleve, en el caso de una acidosis respiratoria, es ventilando (e incluso hiperventilando) al animal por lo que antes de administrar bicarbonato debemos tener la via aérea permeable y estar proporcionando una ventilación efectiva al animal. Una ampolla de 10 ml de bicarbonato al 8,4% (1M= 1 molar) contiene 10 miliequivalentes (mEq) así que la dosis puede ser de 1-2 ampollas a través de una vía central (yugular) en un animal de unos 10-20 Kg. En caso de tener un analizador de gases, podríamos administrar el bicarbonato en infusión contínua calculando la dosis exacta a administrar. Si no disponemos de él no podemos administralo en goteo porque corremos el riesgo de sobredosificar y pasar a tener una situación de alcalosis, lo cual también nos acarrearía complicaciones.

Otros fármacos que se pueden utilizar en el tratamiento de la PCR, una vez restablecida la funcionalidad cardiaca con los anteriores son:

- La Metoxamina tiene un efecto similar a la adrenalina aunque no posee efecto betaadrenérgico por lo que a veces resulta más efectiva e incluso puede dar resultado en caso de fibrilación. La dosis recomendada es de 0,4 mg/Kg.

- El Calcio juega un papel esencial en la coordinación excitación-contracción del miocardio, aumentando la contractibilidad y la excitabilidad. Está indicado cuando los latidos son débiles, existe hipotensión grave o en la PCR por disociación electromecánica. Se trata de una sustancia con graves efectos secundarios por lo que debe usarse solo en casos en que sea estrictamente necesario (hipocalcemia) y con mucha precaución ya que una sobredosis puede provocar asistolia. La dosis es de 10 mg/Kg (en forma de cloruro cálcico al 10%) cada 10 minutos i.v. Para un animal de 10-20 Kg serían mas ó menos 1-2 ml.

- La Atropina resulta útil si existe bradicardia o un bloqueo sinusal. La dosis es de 0,04 mg/Kg cada 5 minutos. El exceso puede provocar arritmias.

- La Dobutamina y la Dopamina también son útiles a la hora de conseguir presiones arteriales más altas como ya hemos comentado al hablar de las complicaciones.

- Bloqueantes del Calcio. Aumentan el flujo sanguíneo en un corazón isquémico que contiene gran cantidad de calcio en las mitocondrias. Disminuyen la incidencia de arritmias al retardar la conducción. Están indicados en caso de arritmias supraventriculares (auriculares) como es el caso del Verapamilo en la fibrilación auricular, a dosis de 0,05-0,15 mg/Kg en inyección i.v. lenta (2 minutos). En exceso provocan depresión cardiovascular.

Fluidoterapia. La expansión del volumen vascular resulta de gran importancia en el tratamiendo de al pérdida aguda de sangre. El fluido que se suele administrar es una solución electrolítica como el Ringer Lactato o Cloruro Sódico al 0,9%. Existen otras soluciones más efectivas (coloides) pero son mucho más caras y no suelen estar disponibles en las clínicas. Para la administración de estos fluidos la vía venosa de elección es la cefálica en el perro y la femoral en los gatos. Es aconsejable colocar un catéter en la yugular para la administración de fármacos vasoactivos evitando así la hemodilución de las sustancias administradas si lo hacemos por la misma vía que el suero. la velocidad de administración de los fluidos no debe ser muy rápida: 90 ml/Kg/h en perros y 50 ml/Kg/h en gatos. En casos de extrema urgencia (grandes hemorragias) en los que se necesite administrar volumen con rapidez, el fluido debe administrarse a presión. Para ello existen dispositivos neumáticos especiales ("peras") pero se puede hacer simplemente presionando manualmente la bolsa de suero.

Monitorización. Fundamentalmente se basa en al utilización de un monitor de ECG para diagnosticar el tipo de PCR frente al que nos encontramos ya que los tratamientos son diferentes. Si además tenemos un equipo para monitorizar la presión arterial, contaremos con la ventaja de poder saber exactamente los valores de dicho parámetro controlando así la efectividad del masaje cardiaco que estamos llevando a cabo.

3. Soporte vital prolongado

Se trata de las medidas que hemos de tomar en el periodo que sigue a la recuperación de una PCR. Es variable dependiendo de la respuesta del animal. En algunos casos basta con tener monitorizado al animal, en otros requiere el soporte de diversas funciones vitales del mismo. La PCR puede acarrear secuelas como el edema cerebral para lo cual pueden administrarse diuréticos. En caso de que el animal respire espontáneamente se le puede mantener durante un tiempo colocada una mascarilla con una mezcla rica en oxígeno (no O2 al 100% pues recientes estudios han demostrado que puede ser perjudicial por que induce la formación de radicales libres que dañan las células). Puede haber caso en que hayamos consegudio que el corazón vuelva a latir pero no que el animal respire por lo que deberemos conectarle a un ventilador mecánico y controlar que esté recibiendo un volumen de aire adecuado a su tamaño para lo cual utilizaremos las fórmulas de volumen corriente (10ml/Kg) y volumen minuto (VC x FR) que ya comentamos en los capítulos de monitorización. Si presenta bradicardia está indicado el uso de atropina y si la parada fué por fibrilación, la administración de lidocaína. También debe realizarse una analítica completa para observar la funcionalidad hepática y renal que puede haber resultado dañada por la insuficiente perfusión de estos órganos durante una hipotensión prolongada (muchas veces previa a la parada) o una falta total de riego durante la parada y posteriormente si el masaje no ha sido completamente efectivo.

De todo lo expuesto se deduce que nada de lo que ocurre durante la anestesia es fruto de la suerte o la casualidad, todo tiene su razón de ser, unos procesos llevan a otros y éstos a otros más graves que pueden hacer que peligre la vida del animal. Por supuesto que muchas complicaciones son inevitables (sobre todo en animales ASA IV ó V) pero otras muchas son fruto de la falta de monitorización del paciente, de protocolos erróneos, de la falta de conocimiento sobre los efectos de los fármacos, de sobredosificaciones, de cálculos de dosis mal hechos (muchas veces realizados sin tener en cuenta el peso del animal), de la utilización de fármacos peligrosos sin la debida precaución.... Evitar o reducir el número de ocasiones en que ocurran estas cosas es el objetivo de este capítulo y de los anteriores y posteriores que espero esten siendo de utilidad para los clínicos veterinarios.

PRÓXIMO CAPÍTULO: Anestesia en condicones especiales, cesárea

Autor: Dra. Ana Mascías Cadavid. Miembro de la Asociación Europea de Anestesistas Veterinarios (A.V.A.)

Fuente: www.vetplus.org

 







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