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GRUPOS SANGUÍNEOS EN FELINOS

GRUPOS SANGUÍNEOS EN FELINOS Y HEMODERIVADOS.

 

Resumen.
En los felinos las principales casos en los que se indica la transfusión son las anemias por hemorragia (principalmente agudas, rara vez crónicas), inefectiva eritropoyesis intra o extramedular y la hemólisis.
Cuando se decide realizar una transfusión en un gato no podemos dejar de considerar importantes factores particulares de esta especie,  la obligatoria necesidad de realizar la tipificación sanguínea del receptor y así mismo comprar sangre tipificada.
Es importante conocer otras opciones y alternativas de tratamiento como son los hemoderivados o componentes sanguíneos, que si bien hoy en día no están disponibles para felinos, en un futuro quizás no muy lejano podamos disponer de ellos.



Introducción.
 
La terapia transfusional ha adquirido una importancia cada vez mayor en la clínica de pequeños animales, ya que, no solo es un apoyo del tratamiento de animales en estado crítico y anémicos, si no que además puede prolongar e incluso salvar la vida de un paciente. Es por esto, y por las características hematológicas propias que presentan los felinos como especie y por las patologías que pueden ocurrir producto de la incompatibilidad entre grupos sanguíneos distintos, que resulta indispensable que los médicos veterinarios adquieran conocimientos no solo acerca del uso adecuado de la sangre, componentes sanguíneos, nuevas alternativas sanguíneas y reacciones adversas asociadas a las transfusiones, si no también, de las condiciones en que deben ser realizadas las transfusiones sanguíneas en estos pacientes,  ya que la existencia de una gran diferencia de presentación de los distintos grupos sanguíneos y el hecho de que los gatos presenten aloanticuerpos en sus eritrocitos, desde los 2 meses de edad, hace que debamos considerar a este como un procedimiento no exento de riesgos pero que realizado en forma correcta puede otorgar un mejor y mas eficaz tratamiento a nuestros pacientes felinos.  

Sistema del Grupo Sanguíneo AB felino.

Los felinos poseen 3 grupos sanguíneos, el A que es el más frecuente, el B de presentación variable y el AB que siempre es de escasa presentación. No existe grupo 0 (Feldman, 2000; Giger, 1994)
Estudios recientes han revelado la existencia de un nuevo antígeno eritrocitario llamado “Mik”, identificado en un gato donante, doméstico pelo corto (DSH), de tipo sanguíneo A, sin antecedentes de haber recibido alguna transfusión sanguínea previa. La presencia de este nuevo antígeno fue descubierta tras la realización de pruebas de crossmatching o compatibilidad sanguínea cruzada rutinarias en este gato, el cual resultó ser incompatible con numerosos gatos pertenecientes a distintos grupos sanguíneos, A, B y AB, por lo tanto este gato al carecer de este antígeno habría desarrollado aloanticuerpos en contra de este. Hasta ahora este nuevo antígeno eritrocitario ha sido determinado solo en gatos de grupo sanguíneo A, DSH y la importancia de su descubrimiento radica en el eventual riesgo de realizar transfusiones sanguíneas entre individuos aparentemente compatibles y tener como consecuencia reacciones de incompatibilidad sanguínea tales como hemólisis (Weinstein, 2007).
La presentación de los grupos sanguíneos en los felinos varía según el área geográfica y la raza, la mayoría de los gatos domésticos poseen el grupo sanguíneo A (sobre un 90%), pero la proporción de gatos con grupo sanguíneo B puede ser alta en ciertas áreas como ocurre en nuestro país, en donde según estudios realizados durante los últimos 4 años la frecuencia de presentación de este grupo en felinos domésticos va de un 2 a un 4%, lo cual coincide con lo señalado en la literatura, que indica que la prevalencia del grupo B en gatos domésticos esta aumentando (Giger, 2005; Giger, 2000).
El tipo sanguíneo B es de presentación variable, su prevalencia depende principalmente de la raza. Existen razas como la siamés en la cual hasta ahora no se ha encontrado ningún felino de grupo B o AB y en otras razas como el británico pelo corto,  la presencia de este tipo sanguíneo puede ser bastante alta (25 a 50%).La raza persa, numerosa en nuestro país, posee entre un 5 y un 25% este grupo entre sus ejemplares (Gallardo, 2005; Giger, 1994).
El grupo sanguíneo AB siempre es el de menor presentación, aunque esta depende al igual que el grupo B de las razas y zonas geográficas. Se han determinado prevalencias tan bajas como de 0.1% en EEUU, en un estudio realizado con más de 6000 gatos domésticos y tan altas como 18% en UK en razas como el británico pelo corto. En nuestro país se ha determinado una alta presentación de este tipo sanguíneo entre un 9 y 17% en gatos domésticos. (Gallardo, 2005; Ibañez, 2004; Machuca, 2004).

Aloanticuerpos felinos.
A diferencia de lo que ocurre en perros, los gatos poseen aloanticuerpos naturales o espontáneos en su plasma en contra del antígeno eritrocitario que no poseen. Son naturales porque los desarrollan entre las 6 a 8 semanas de edad y no requieren de sensibilización previa por transfusión o preñez.
Esta característica los hace extremadamente vulnerables a sufrir patologías como el síndrome de Isoeritrolisis Neonatal Felina (INF) y reacciones transfusionales frente a la realización de una primera transfusión sanguínea incompatible con consecuencias incluso fatales según el grado de incompatibilidad existente entre donante y receptor (Giger, 2005; Wardrop, 2001).


Reacciones adversas a la transfusión.
Las reacciones adversas a la transfusión o reacciones transfusionales son aquellas que describen las consecuencias indeseables de la transfusión sanguínea. También existen algunos efectos de la transfusión que no son predecibles o evitables, por esto, cada receptor debe ser monitoreado durante y posterior a la realización de la transfusión.(Hohenhaus, 2000).
Las reacciones transfusionales de acuerdo al tiempo dentro del cual ocurren se dividen en reacciones agudas o retardadas. En relación a la participación o no del sistema inmune se clasifican en inmunológicas o inmunomedidadas y no inmunológicas o no inmunomediadas, como aquellas que ocurren por transfusión de sangre contaminada, sobrecarga circulatoria, vómitos, sepsis, entre otras, las cuales son escasamente reportadas en el gato (Wardrop, 2001).
En felinos las reacciones transfusionales generalmente son agudas e inmunomedidadas asociadas principalmente a sangre entera o concentrado de glóbulos rojos (Fox, 1993).
Las reacciones agudas pueden ocurrir dentro de 1 o 2 horas posterior a la realización de la transfusión y las reacciones retardadas son aquellas que pueden acontecer días, meses o incluso años después de realizada la transfusión (Wardrop, 2001; Hohenhaus, 2000).
La reacción transfusional más importante y grave en los gatos se observa luego de realizar transfusiones incompatibles en felinos de grupo B que reciben cantidades tan pequeñas como 1 a 2 ml de sangre tipo A. Estos gatos reaccionan dentro de segundos a minutos con signos tales como vocalización, disnea, bradicardia, arritmias, hipotensión, convulsiones, salivación, micción, defecación, y depresión. Esta reacción es extremadamente grave e incluso puede provocar la muerte del paciente (Hohenhaus, 2000).

Isoeritrolisis Neonatal Felina.
La isoeritrolisis neonatal felina o hemólisis del recién nacido es un síndrome que se produce en los gatitos al recibir aloanticuerpos maternos a través del calostro, los cuales resultan ser incompatibles con su grupo sanguíneo y que ocasionan la destrucción inmunomediada de los glóbulos rojos del gatito. Principalmente, esto ocurre si la madre posee tipo sanguíneo B y el gatito tipo A, pero también puede suceder si el gatito posee tipo sanguíneo AB y la madre B (Minovich, 2004; Giger, 1994).
Las causas que determinan el grado y gravedad de la hemólisis que ocurre en esta patología aún no han sido claramente determinadas, pero se cree que factores tales como  la cantidad de calostro ingerido por el gatito además de la capacidad del intestino del recién nacido de absorber los anticuerpos maternales serían factores determinantes en el desarrollo y gravedad del cuadro, como también lo es la titulación de anticuerpos del plasma materno y del calostro (Ferreira y Pastor, 2004; Giger, 1994).
La incidencia de esta patología entre la población felina en general es desconocida pero está directamente relacionada con la presentación del tipo sanguíneo B y se estima que puede ser responsable de un importante número de muertes neonatales en criaderos de raza en los cuales el grupo sanguíneo de los padres es desconocido (Bucheler, 2001).
El diagnóstico de la isoeritrolisis neonatal felina (INF) se hace principalmente en base a los signos clínicos, pero debe ser confirmado por tipificación sanguínea o pruebas de compatibilidad sanguínea cruzada. También es importante la realización de necropsias a los gatitos afectados (Ferreira y Pastor, 2004).
El tratamiento de los gatitos debe ser inmediato y agresivo, pero aun así la  mortalidad es alta. Los gatitos deben ser retirados de la madre si pertenecen a un grupo incompatible o tan pronto como sean observados los primeros signos clínicos. Luego los gatitos deben ser alimentados artificialmente con leche comercial, leche previamente congelada o puestos con una madre sustituta de grupo sanguíneo A (Ferreira y Pastor, 2004; Wardrop, 2001).
Lo más importante en esta patología es la prevención, para lo cual es necesario:

  • Tipificar a los reproductores a fin de evitar cruzas incompatibles de machos tipo A con hembras tipo B o no realizar cruzas de hembras tipo B.
  • Realizar pruebas de compatibilidad cruzada o crossmatching.
  • Tipificar  los gatitos con sangre proveniente del cordón umbilical (Wardrop, 2001).

Tipificación sanguínea.
La hemotipificación es el procedimiento por el cual podemos identificar el grupo sanguíneo que posee un individuo a través de la determinación de los aloantígenos que se encuentran presentes en los glóbulos rojos. En nuestro país se realiza utilizando cartillas o tarjetas de tipificación que corresponden a una prueba rápida que detecta los antígenos presentes en la membrana eritrocitaria utilizando anticuerpos específicos, llamada Rapid Vet-H Feline® de los laboratorios DMS, Fleming, NJ. Para la realización del kit se necesita una pequeña cantidad de sangre con anticoagulante EDTA (0,4 ml). (Wardrop, 2001; López et al, 1997).
El resultado se interpreta en pocos minutos, tras la visualización de una reacción de aglutinación en el pocillo correspondiente al grupo sanguíneo que posee el paciente que es tipificado (Wardrop, 2001). Este procedimiento es rápido, fácil  y no posee riesgo alguno, se realiza una sola vez en la vida del animal y trae consigo ventajas considerables al evitar eficazmente las complicaciones, muchas veces fatales de la incompatibilidad entre grupos sanguíneos distintos.

 


Figura 1 y 2. Cartilla de tipificación felina.
Se visualiza reacción de aglutinación en pocillo marcado como tipo B.

Crossmatching o compatibilidad sanguínea cruzada.
Esta prueba detecta los aloanticuerpos presentes en el plasma del donante o receptor contra los antígenos que se encuentran en los eritrocitos. La prueba debe ser realizada en conjunto con la tipificación sanguínea pero no la reemplaza y siempre será prioridad realizar como primera opción la tipificación del paciente por ser esta una prueba altamente específica. Por otro lado la prueba de compatibilidad cruzada es engorrosa, y que sea compatible no indica necesariamente que donante y receptor sean del mismo grupo sanguíneo, solo nos dice que anticuerpos en contra de los eritrocitos no fueron detectados. Además, la técnica de crossmatching puede carecer de una adecuada sensibilidad para detectar algunos anticuerpos, por esto es posible tener un croosmatching compatible y seguir existiendo destrucción de las células transfundidas (Wardrop, 2001).
Es importante señalar que un crossmatching estándar no detecta anticuerpos plaquetarios o granulocíticos (Wardrop, 2001).
La prueba de crossmatching consta de dos pruebas, la mayor o principal y la menor o secundaria. Siempre deben ser realizadas ambas pruebas en forma simultánea. La prueba mayor consiste en probar el plasma del receptor contra los glóbulos rojos del donante, y la prueba menor busca evaluar el plasma del donante con los glóbulos rojos del receptor, ambas pruebas son incompatibles si se visualiza alguna reacción de hemólisis y/o aglutinación. En el caso de los gatos una reacción de incompatibilidad en  cualquiera de las dos pruebas indica que un individuo es A y el otro es B, por lo que la transfusión es incompatible (López et al, 1997).

Transfusión sanguínea.
La transfusión sanguínea consiste en la administración de sangre o algún hemoderivado a un paciente que lo necesita. Entre las causas que llevan a realizar una  transfusión sanguínea y/o de componentes sanguíneos se encuentra la corrección de un proceso anémico, el cual es considerado el síndrome hematológico más común del paciente felino, en especial asociado a las principales enfermedades infecciosas, como leucemia felina (Rebar, 1995).
El propósito de realizar una transfusión sanguínea es incrementar el Volumen globular aglomerado (VGA) del paciente lo suficiente como para minimizar los signos de la anemia, sin inhibir los mecanismos normales que estimulan la producción de glóbulos rojos. La transfusión en gatos está indicada cuando se presenta un VGA menor a 10%, sin embargo, el factor mas importante que determina la decisión de transfundir es la condición clínica del paciente; signos clínicos como debilidad, taquicardia, pulso débil, disnea y ataxia indican que el paciente anémico necesita una transfusión al presentar hipoxia tisular. En gatos usualmente se desea  lograr un VGA post transfusión de 18 a 20%. (Knottenbelt y Blackwood, 2004).
En felinos, lo más utilizado como producto a administrar en las transfusiones sanguíneas es la sangre entera fresca. En esta especie, debido a los pequeños volúmenes donados, la separación en componentes sanguíneos ha sido poco descrita; además, existe el inconveniente de no contar con los materiales adecuados para ejecutar procedimientos de extracción y separación de componentes. A pesar de proporcionar solo lo que el paciente necesita, evitando así una sobrecarga de líquidos y reduciendo al mínimo la exposición a proteínas extrañas o a citrato.
Cuando se administra la sangre en forma rápida y en grandes cantidades puede inducirse una hipocalemia transitoria generada por la quelación del calcio por el citrato. Esto causa tremores musculares y anormalidades cardíacas. Esto puede ocurrir cuando se usan volúmenes inapropiados de anticoagulante o bien si existe un daño en el metabolismo del citrato, por ejemplo, en un paciente con enfermedad severa del hígado. Por esta razón se debe tener en cuenta como opción frente a ciertas patologías en las cuales es correcto y beneficioso administrar solo el componente sanguíneo indicado (Callan, 2000; Stone y Cotter, 1994).
La sangre entera puede ser recolectada usando un sistema abierto o cerrado. El sistema cerrado es aquel que permite la recolección de sangre siguiendo un procedimiento estéril, en el cual se utiliza una bomba de vacío y presión negativa. Este sistema no está disponible para los gatos y esta es la razón que dificulta el almacenamiento de la sangre de felinos. El sistema abierto por el contrario es aquel en donde se utilizan jeringas o bolsas de vacío con anticoagulantes agregados para la extracción de sangre y por esta razón existe una mayor probabilidad de contaminación bacteriana durante la recolección de sangre o procedimiento (Wardrop, 2001).

Hemoderivados o componentes sanguíneos.
1. Sangre entera fresca: es aquella sangre que tiene un máximo de 8 horas desde que fue recolectada y que no ha sido refrigerada. Debe ser administrada dentro de las 24 horas de obtenida, y su administración tiene dos finalidades; la expansión del volumen sanguíneo y la reoxigenación de los tejidos. Contiene glóbulos rojos, proteínas plasmáticas, factores de la coagulación que son lábiles y estables, además de plaquetas funcionales. Su administración está indicada en situaciones de anemia, desórdenes hemostáticos y otras alteraciones tales como trombocitopenia, hemofilia, insuficiencia hepática, coagulación intravascular diseminada (CID), e intoxicación con rodenticidas antagonistas de la vitamina K. Es de elección en pacientes que necesitan recibir varios componentes sanguíneos o que tienen pérdida aguda de sangre entre un 20 a 50% del volumen sanguíneo total (Wardrop, 2001; Feldman, 2000).
2. Sangre entera almacenada: corresponde a la sangre entera almacenada en el refrigerador a una temperatura entre 1-6º C. Bajo estas condiciones, tiene una duración aproximada de 4 semanas o de 28 a 35 días, según si es recolectada con anticoagulante CPD o CPDA-1 respectivamente. Este producto a diferencia del anterior, no posee factores de  coagulación lábiles funcionales ni plaquetas, por lo tanto, se administra principalmente con el propósito de incrementar el transporte de oxígeno (Feldman, 2000).
3. Concentrado de glóbulos rojos: es aquel compuesto que tiene más de 8 horas de antigüedad, formado a partir de la remoción del plasma desde la unidad de sangre entera después de la centrifugación. Las unidades de este derivado duran un período de 4 semanas si son almacenadas con anticoagulante CPDA-1, a una temperatura de 1 a 6º C, en posición vertical y chequeadas regularmente. Contienen glóbulos rojos y proteínas plasmáticas, pero no poseen ni factores de la coagulación ni plaquetas funcionales. Poseen un VGA extraordinario que se encuentra en un rango de 70 a 80%, mayor al de la sangre entera. El concentrado de glóbulos rojos puede ser mezclado con solución salina (NaCl 0.9%) antes de ser administrado para disminuir su viscosidad. Es el producto de elección para el tratamiento de pacientes anémicos normovolémicos y también está indicado en cuadros de hipoproteinemia (Wardrop, 2001; Callan, 2000; Schneider, 2000).
4. Plasma Fresco Congelado: corresponde al plasma que ha sido separado de la sangre entera luego de la centrifugación de ésta y congelado dentro de las primeras 6 a 8 horas desde la recolección de la sangre. Gracias a la congelación, conserva los factores de la coagulación lábiles V y VIII, y todos los demás componentes de la coagulación y sistemas fibrinolíticos, así como proteínas que mantienen la presión oncótica y modulan la inmunidad. También posee grasas, carbohidratos y minerales. Debe ser almacenado a una temperatura de -18 a -20 º C, ya que bajo estas condiciones puede durar un año desde su recolección. Al ser descongelado debe ser administrado antes de 24 horas. Su uso está indicado en animales con coagulopatías adquiridas o heredadas, también puede ser administrado en forma profiláctica en aquellos pacientes sometidos a cirugía que poseen antecedentes de coagulopatía o que presentan sangramiento activo (Wardrop, 2000; Stone y Cotter, 1994).
5. Plasma congelado: es el plasma congelado después de 8 horas desde la recolección de la sangre o bien después de 6 meses de conservado el plasma fresco congelado a
-20º C. Contiene mínimas cantidades de factores de la coagulación lábiles V y VIII, pero adecuadas concentraciones de factores vitamina K dependientes (II, VII, IX y X) y de proteínas plasmáticas. Su uso está indicado principalmente en intoxicaciones con rodenticidas o hemofilia B, por carecer o poseer pocos factores de la coagulación lábiles (Feldman, 2000).
6. Crioprecipitado: se obtiene a partir del lento descongelamiento del plasma fresco congelado a una temperatura de 4 º C, tras lo cual se forman unos cristales que quedan en suspensión; después de este descongelamiento gradual se centrifuga y el sobrenadante es removido. El crioprecipitado es concentrado en factor de Von Willebrand, factores de la coagulación VIII y XIII, fibrinógeno y fibronectina. Puede ser congelado por más de 1 año desde su recolección. Se usa especialmente en pacientes con deficiencia del factor de Von Willebrand y aquellos que sufran cualquier tipo de pérdida de sangre o que sean sometidos a cirugías en donde se estima que habrá una pérdida de sangre considerable, por ejemplo, cirugías ortopédicas. Otras indicaciones para el uso de crioprecipitado incluyen pacientes con hemofilia A (deficiencia del factor VIII), pacientes que sufren hipo o disfibrinogenemia y en el tratamiento de sepsis generalizada. La ventaja del crioprecipitado es que permite el reemplazo de una o varias proteínas de la coagulación con la administración de un pequeño volumen de plasma (Wardrop, 2001; Feldman, 2000).
7. Plasma rico en plaquetas: obtenido a partir de sangre entera por centrifugación pero usando velocidades menores que para obtener concentrado de glóbulos rojos o plasma. Es un producto ocasionalmente indicado en la práctica veterinaria, principalmente por la dificultad de obtener suficientes volúmenes como para hacer un tratamiento significativo en un paciente; además, es un componente que posee una corta vida posterior a su preparación y, por último, tiene el gran riesgo de producir aloinmunización luego de la primera transfusión, lo que lleva posteriormente a la posibilidad de causar reacciones transfusionales y transfusiones inefectivas. Se usa en trombocitopatías y trombocitopenias (Wardrop, 2001; Schneider, 2000).
8. Concentrado de plaquetas: contiene gran cantidad de plaquetas y se obtiene luego de la centrifugación del plasma rico en plaquetas. Puede almacenarse hasta por 5 días a una temperatura de 22º C y debe ser agitado manualmente una vez cada 24 o 48 horas (Wardrop, 2001; Schneider, 2000).

Los productos plaquetarios son extremadamente sensibles al manejo inapropiado de almacenamiento. Tanto el plasma rico en plaquetas como el concentrado de plaquetas deben ser almacenados a una temperatura entre 20-24º C, suavemente agitados en forma constante y guardados en bolsas especiales. Cuando las plaquetas provienen de un sistema de recolección abierto tienen una duración de solo 4 horas. Además, las transfusiones con plaquetas  deben realizarse cada 6 u 8 horas como mínimo y por varios días (Feldman, 2000; Schneider, 2000).
El almacenamiento de la sangre y/o productos sanguíneos es sumamente importante, por ejemplo, sólo el adecuado almacenamiento del plasma permite mantener los factores de la coagulación, logrando así extender su vida media.  La mejor y única manera de asegurar una alta calidad de los componentes sanguíneos es seguir detalladamente los protocolos de recolección, procesamiento y almacenamiento (Wardrop, 2001).
La administración de sangre o de componentes sanguíneos puede ser una terapia segura y eficaz para el paciente felino, puede apoyar el tratamiento en pacientes anémicos e incluso puede salvar su vida en situaciones críticas y extremas, pero a pesar de sus grandes beneficios no es un procedimiento inocuo y, por lo tanto, no está exento de riesgos y efectos adversos, no sólo por la incompatibilidad que puede existir entre donante y receptor, sino que también por el procedimiento mismo de transfundir, que comprende la posibilidad de transmitir enfermedades. Este es un riesgo que jamás puede ser eliminado completamente a pesar de la meticulosa revisión que suele ser realizada sobre la sangre recolectada para una transfusión o de la elección del mejor donante. En el caso del gato los principales riesgos comprenden la transmisión de retrovirus como el Virus de Leucemia Felina (FeLV) y/o Virus de la Inmunodeficiencia Felina (FIV), también Coronavirus Felino, además de la transmisión de Bartonella henselae, Micoplasma haemofelis y Ehrlichia, entre otros (Wardrop, 2001).

DISCUSIÓN.

La principal limitación para la realización de una transfusión es la existencia de grupos sanguíneos diferentes en los individuos. En los gatos a este hecho se agrega la presencia de aloanticuerpos naturales, factor  que incide en que el tratamiento sea absolutamente inefectivo si no se realiza bajo las condiciones adecuadas y entre individuos compatibles, por esta razón es de suma importancia recalcar la importancia de tipificar donantes, receptores y reproductores. (Giger, 2005; Wardrop, 2001).
La presentación de los grupos sanguíneos en felinos es muy variable, no solo entre países si no también entre regiones y razas, y esto dificulta  la prevención. (Giger, 2000).

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Autores:
Dra. Paola Carreño R. Médico Veterinario. Universidad Mayor.
Dra. Marcela Valenzuela. CRMF Moggie Cat´s.
e- mail: paocavet@gmail.com



 
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